9. Los nuevos y viejos clásicos

Con el bus llegamos hasta Arkade, un amplio centro comercial ubicado en la Potsdamerplatz. Allí tomé probablemente el mejor helado de pistacho de toda mi vida.

Desde aquí fuimos en metro a visitar el interior de KaDeWe, los lujosos grandes almacenes. Decir que son más bonitos, grandes y elegantes que Galerías Lafayette. Los precios son un poco altos, aunque había algunos artículos a coste razonable.

Seguimos por la Tauentzierstrasse hasta el hotel para descansar y cambiar de ropa, pues nos tocaba ir al palacio de Charlotemburgo (Schlöss Charlottenburg). Habíamos reservado por internet entradas para un concierto de música clásica, y lo pasamos realmente bien.

El palacio está un poco apartado, pero gracias al transporte público pasa como en el resto de Berlín: todo está cerca y en poco tiempo. Al entrar nos recibieron haciendo reverencia unos chicos vestidos de época, y cortésmente nos indicaron nuestro sitio. El maestro de ceremonia, los músicos y los cantantes igualmente iban ataviados con trajes del barroco. Pudimos escuchar piezas de Bach, Haendel o Vivaldi. Todo en un ambiente de realengo muy particular y ameno. Es como visitar un tablao en Sevilla pero a lo alemán. Ya un poco tarde tocaba volver y descansar para nuestra próxima jornada.

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