7. Tarde en museos

El cielo parece que da una tregua y el plan sigue; toca visitar el Pergamonmuseum (Museo de Pérgamo). Es el más conocido y visitado de todos los que componen la isla mas no por ello creo que sea el más completo aunque sí impresionante.
Su nombre lo debe a que en su interior alberga una de las fachadas que componían el altar de sacrificios de la ciudad de Pérgamo, traída pieza a pieza hasta Berlín. Es tan grande el proyecto que primero montaron el altar y después a su alrededor levantaron el museo.

No obstante, me llamó más la atención otro elemento expositivo, traído también por los alemanes y recolocado dentro del museo. Se trata de la majestuosa puerta del Mercado de Mileto.

Y si ya de por sí impresiona cuando la ves desde su cara exterior, te quedas boquiabierto cuando atraviesas la puerta.

Una vez visitadas las salas con restos de templos griegos salimos al Lustgarten, es decir, la explanada de la isla frente a la catedral de Berlín, para hacer una breve parada. El cansancio empieza a hacer mella.
De ahí volvemos a Alexanderplatz y contemplamos un poco el ambientillo, parece que ya con el cielo despejado los berlineses se están echando a la calle. Turistas en bicicleta, reunión de fans de Harry Potter, jóvenes haciendo piruetas para ganarse unos euros,… Todo tiene cabida en esta parte de la explanada

Seguimos hasta Alexa, una galería comercial con decenas de tiendas, donde compramos comida y bebida. Quizá sea el más completo de todos los que hay en Berlín.

Derrotados ya por el cansancio, decidimos tomar el S-bahn y esperar al día siguiente, que también se presentaba intenso de actividades y caminatas.

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