6. Vistas al Este

Se presenta el jueves con cielo cubierto y amenaza de lluvia, cosa que no ocurrió, pero sí con un frío como para llevar jersey.
Cogimos la línea 100 de autobús, muy turística, y a través del Tiergarten y Unter den Linden llegamos hasta Alexanderplatz. Allí se alza la impresionante torre de televisión de la época comunista, llamada Fernsehturm. Dicen que si llueve mejor no subas a la torre, pues si estás a 200 metros de altura y hay nubes bajas, no verás nada. Sin embargo, observamos que la visibilidad es buena, por eso decidimos ir. Efectivamente, nada de cola (increíble pero cierto), acceso rápido y ascensor a la esfera de inmediato.

La velocidad de subida es tal que se taponan los oídos. Una vez arriba, las vistas sobre Berlín son espectaculares: ves perfectamente todos los barrios y monumentos más significativos, cómo se mueve la ciudad, e incluso puedes detectar las diferencias entre el Este y el Oeste.

Bajamos y permanecimos en la Alexanderplatz para rodear un edificio llamado Rotes Rathaus (Ayuntamiento Rojo), y lo de rojo no viene por estar en zona socialista sino por el color de sus ladrillos, pero no deja de ser curioso.

Luego nos adentramos en Nikolaiviertel (barrio de San Nicolás), bastante pequeño, apenas cuatro calles, pero muy bonito y típico. De ahí caminamos hasta la Berliner Dom (Catedral de Berlín), de una belleza indescriptible. Debido a los bombardeos de la 2GM hubo de ser reconstruida, y no se terminó hasta los años 80. Increíble.

A pesar de la sobriedad luterana, una catedral es una catedral. Huele a grandeza, y su órgano y altar bien merecen la visita. Además, tuvimos la oportunidad de subir a la cúpula, ahora a través de estrechas escaleras, nada de ascensor. Hay que estar físicamente bien o mejor no lo intentes, pero merece la pena sin duda. Las vistas igualmente son geniales, y sentirte a la vez arropado entre gárgolas, santos y crucifijos confieren una sensación distinta a la del Fernsehturm.

Volvimos al barrio de San Nicolás para almorzar. Estuvimos en un sitio que me recomendaron: Georgesbraeu. Cerveza de fabricación propia muy rica y un codillo espectacular acompañado de chucrut y mostaza muy picante.

Volvimos hacia la Isla de los Museos (Museuminsel) para entrar en el Museo de Pérgamo, el más visitado de todos los que ocupan la isla.

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